Cuando la economía se desacelera, reducir toda la actividad de marketing puede aliviar el presupuesto inmediato, pero también debilita la demanda futura. La respuesta más sana es distinguir gasto sin evidencia de capacidades que sostienen relaciones, aprendizaje y ventas.
Una respuesta disciplinada
Revise el embudo completo, identifique los segmentos con mayor probabilidad de compra y concentre la inversión en ofertas, canales y mensajes que ya muestran señales de intención. Conecte marketing y ventas alrededor de una definición común de oportunidad y reduzca campañas que no cuentan con objetivo, responsable o criterio de continuidad.
La desaceleración también es un momento para mejorar datos, automatizaciones, contenido y retención. Un tablero sencillo con demanda, conversión, costo y velocidad permite tomar decisiones semanales sin reaccionar a cada variación del mercado.
Adaptado del artículo original de RDS: reddesignsystems.com